La verdad es que me encantan las películas de Casinos, y “21 Black Jack”, es una buena muestra del género, especialmente en un año 2008 que está siendo bastante mediocre desde el punto de vista cinematográfico.
SPOILER:
El protagonista es Ben Campbell (Jim Sturgess ), un alumno del MIT que quiere estudiar Medicina en Harvard, pero dado que los costes universitarios ascienden a 300.000 dólares, se ve imposibilitado para acceder a dicha universidad, por lo que pide la concesión de una beca de una fundación. Cuando va a la entrevista para obtener dicha beca, el entrevistador le pide que le cuente qué le distingue a él del resto de candidatos, y entonces el protagonista empieza a contarle su truculenta vida en el mundo de los casinos.
Así se nos narra la historia de un grupo de alumnos del MIT, que son reclutados y entrenados por su profesor de ecuaciones no lineales ( Kevin Spacey) en un complicado sistema para contar las cartas, y comunicar la información a los compañeros de equipo mediante un complicado sistema de gestos, palabras, contraseñas etc, y de esta manera, evitar ser pillados por el servicio de seguridad de los casinos.
Todo parece marchar perfectamente, pues todos siguen las instrucciones del profesor, y por tanto tratan el “Asunto como Negocios”, un negocio consistente en contar cartas, y no en un “juego de naipes”, primando por tanto la racionalidad científica sobre las emociones. No obstante el protagonista, tras haber ganado más de la cantidad que necesitaba para la universidad, se ha aficionado demasiado a este estilo de vida, a los gastos superfluos, y a la emoción de los casinos, por lo que en una partida, deja a un lado la racionalidad, y acaba cometiendo la estupidez de dejarse arrastrar por sus emociones: acaba perdiendo un pastón.
Su profesor lo expulsa del grupo, y entonces nuestro protagonista decide jugar con el resto de compañeros, pero sin el tutelaje del profesor (que se llevaba el 50% de los beneficios), lo que hace que éste los denuncie a la seguridad del casino, procediéndose por tanto a la visita a la sala de tramposos, en los que un mastodonte acaba estampando sus puños contra nuestro chico de oro.
A su vuelta a Boston, además descubre que su profesor le ha quitado todo el dinero que había ganado anteriormente (para cobrarse las pérdidas), y ha hecho que le expulsen del MIT, dejando al simpático Ben sin dinero, sin MIT, y sin Harvard…
En un desesperado intento nuestro protagonista trata de hacer las paces con el profesor, proponiéndole un último golpe en el que el profesor, retirado desde hace años del mundillo de los casinos, se reincorporaría al grupo, y le metería un sablazo brutal al que le ocasionó las pérdidas en su última excursión a Las Vegas.
Al final se descubre que el mastodonte de seguridad y nuestro protagonista habían pactado la entrega del profesor, pues ambos tenían “cuentas pendientes del pasado”…
Como se pueden ustedes imaginar, la cara del entrevistador de la beca es todo un poema tras oír la historia…
Ahora la parte graciosa del asunto: ESTÁ BASADA EN HECHOS REALES.
Y para no olvidar el toque político que siempre acompaña a mis post, pregunto ¿cuántos alumnos de














