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jueves 17 de abril de 2008

"Fisuras Internas en la OTAN"




Recientemente se ha celebrado una cumbre de la OTAN, que se hizo famosa en España por el aislamiento al que se vio relegado Zapatero, pero que fuera de esa patética anécdota, tuvo otras consecuencias: mostrar que la Organización Atlántica tienes unas cuantas fisuras creadas por la estrechez de miras de algunos de sus miembros.



El ex ministro danés de exteriores, Uffe Ellemann-Jensen, hace un excelente análisis al respecto:



“La cumbre de la OTAN celebrada en Bucarest lanzó dos señales peligrosas. La primera fue la de que Rusia ha restablecido en Europa una “esfera de intereses” en la que hay países a los que no les está permitido perseguir sus propios fines sin que Moscú los acepte. La otra fue la de que todos los Estados miembros de la OTAN tienen libertad para chantajear a sus socios a fin de que apoyen sus fines, propios de su estrechez de miras.



La primera señal se lanzó cuando se denegó a Ucrania y Georgia el “Plan de acción para la adhesión” (PAA) que deseaban. Varios pesos pesados europeos, encabezados por Alemania y Francia, se negaron, pese al apoyo decidido de esa idea por parte de los Estados Unidos.



La segunda señal se lanzó cuando Grecia logró vetar la adhesión de Macedonia, actitud que reflejó el irresuelto conflicto entre los dos países por el nombre de Macedonia (que, según insiste Grecia, debe ser Antigua República Yugoslava de Macedonia, cuya sigla en inglés –FYROM– es una de las más vergonzosas que afligen a la política internacional actual).



La disputa con Macedonia se remonta a comienzos del decenio de 1990, cuando Yugoslavia se desplomó y se dividió en Estados independientes. Grecia se opuso vehementemente a que su diminuto vecino septentrional, que sólo cuenta con dos millones de habitantes, usara el nombre de Macedonia y los símbolos de la época de Alejandro el Magno en su bandera y su escudo. En determinado momento Macedonia accedió a diseñar una nueva bandera y a eliminar los símbolos, además de a enmendar su Constitución para que quedara claro que no tenía reivindicaciones territoriales sobre Grecia, pero se negó rotundamente a vivir con uno de los nombres, propios de un trabalenguas, propuestos por su vecino de dimensiones mayores.



Conque así estamos: un veto griego a las aspiraciones nacionales de Macedonia hasta que haya elegido un nombre que no haga temblar a los griegos de miedo a una agresión procedente del Norte. Parece ridículo, pero hay otro aspecto, con frecuencia pasado por alto, en esa disputa: al actuar así, Grecia demuestra falta de confianza en sus socios de la OTAN. Si Macedonia formara parte de la OTAN, cualquier política aventurera que socavara la estabilidad regional sería parada en seco sin lugar a dudas. Si los griegos no son capaces de verlo, sus socios deben hacerles saber que su actitud obstruccionista tiene un precio.



El problema con Ucrania y Georgia es mucho más grave. En cierto modo, Rusia se ha comportado como Grecia al afirmar que una ampliación de la OTAN amenaza su seguridad. Eso es absurdo y Rusia lo sabe, pero el Kremlin ha descubierto que actuando como un niño consentido se obtienen resultados: el derecho a influir en la evolución de los acontecimientos en los países ex soviéticos. Dicho de otro modo, se está permitiendo a Rusia reafirmar su “esfera de influencia”, concepto que debería haber sido substituido por el de “toda Europa libre”, que toda la Unión Europea parecía haber hecho suyo cuando el comunismo se desplomó. Pero no: 1989 no fue el fin de la Historia. La Historia amenaza con regresar.



Los oponentes europeos de un PAA para Ucrania y Georgia sostienen que ninguno de esos dos países está preparado para su ingreso en la OTAN. Se dice que existen demasiados interrogantes sobre su unidad nacional, que arrastran demasiados conflictos internos y que sus ejecutorias en materia de reformas políticas y judiciales son supuestamente dudosas.



Pero el proceso del PAA no entraña un derecho automático a la adhesión a la OTAN. Al contrario, los PAA impondrían exigencias muy estrictas a Ucrania y Georgia. Esos dos países tendrían que responder a muchas preguntas difíciles y convencer a los demás de que pueden cumplir los requisitos democráticos de la OTAN antes de que se les permita el ingreso.



Así, pues, también redundaría en provecho de Rusia que comenzara ese proceso. Rusia tiene preocupaciones válidas respecto de las grandes minorías rusoparlantes existentes en los dos países y la mejor forma de abordarlas es en el marco del proceso de PAA, en los que el punto de referencia son las reglas, muy estrictas, de la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa sobre el trato a las minorías. De hecho, el proceso de PAA garantizó la protección de las minorías rusas de Estonia, Letonia y Lituania, ex repúblicas soviéticas, todas ellas, que ahora son miembros de la OTAN.



El quid de la cuestión es la falta de voluntad política de Europa para forjar una posición unificada para con Rusia, lo que ha movido a Rusia a aplicar una clásica estrategia de “divide y vencerás” tentando a varios grandes países europeos a concertar acuerdos bilaterales –en particular en materia de cuestiones energéticas– que impiden una posición común de la UE.



Resulta lamentable –tanto para Rusia como para los europeos–, porque fortalece a quienes en Moscú quieren aplicar una política de orgullo nacional y no de intereses nacionales y reduce las posibilidades de creación de una verdadera política exterior y de seguridad común europea.



Pero resulta más lamentable para los países que una vez más van a quedar excluidos. La OTAN debe ser un faro de esperanza para los países que luchan por establecer la democracia y la libertad. La cumbre de Bucarest da a entender que se ha apagado dicho faro.”

miércoles 16 de abril de 2008

"Aumento de Altos Cargos Públicos en el Gobierno de ZP: ¡ Viva el Despilfarro ! "




No hay duda de que muchos españoles tienen la sensación de que la estructura ministerial es demasiado grande, ineficaz, lenta y sobre todo MUY COSTOSA. Y es que muchos nos tememos que a la hora de configurar un gabinete se atiende más a criterios de “contentar las diferentes familias del partido”, que a establecer un gabinete regido por el principio de eficiencia y austeridad.



Así podemos ver cómo el número de cargos públicos ha aumentado considerablemente. Viendo una evolución histórica, podemos observar:



- En 1996 José María Aznar, tras ganar por minoría y después de diversos pactos con Coalición Canaria, CiU y PNV, que le darían la mayoría necesaria para ser investido presidente, designó un gabinete con 14 miembros.



En el segundo Consejo de Ministros del Gobierno de Aznar se suprimieron 72 direcciones generales y tres secretarias o subsecretarías de la Administración.



En enero de 1996 disponía de 280 direcciones generales. Con ello, pretendía dar un ejemplo de austeridad, a la vez que recortar en 200.000 millones el gasto.



- Ya en el año 2000, José María Aznar mantenía el poder con la mayoría absoluta que le otorgaban las urnas. Entonces, dividió Economía y Hacienda en 2 ministerios, y creó la vacuola de Ciencia y Tecnología. Pese a esos retoques, durante esa segunda Legislatura el Gobierno popular redujo en un 19 % el número de altos cargos con respecto al último Ejecutivo socialista. En éste existían un total de 441 altos cargos entre ministros, secretarios de Estado, subsecretarios y directores generales. En 1999, esa cifra se había reducido en un 24 % pasando a 336 altos cargos (105 menos). En 2000, el Ejecutivo de Aznar contaba con 358 altos cargos.



- El primer gobierno socialista encabezado por Rodríguez Zapatero se sostuvo en 15 ministerios, uno más que en las dos Legislaturas pasadas. Y ahora, en una etapa en la que se habla de crisis y desaceleración, el Gobierno de Zapatero se sostiene en el mayor número de ministerios de los últimos doce años, con un total de 17 carteras.



En 2005 Zapatero había aumentado el número de altos cargos de la administración en más de un 32% : había 342 altos cargos -entre directores generales, subsecretarios, ministros y compañía- frente a los 259 que dejó Aznar.



En conclusión, cuando muchísimos nubarrones se atisban en el horizonte económico, el gran ZP se pone a crear chorri – ministerios, políticamente correctos, para quedar bien y agradar a la mayoría de la gente, pero que si son analizados, nos encontraremos con la conclusión de que se despilfarra el dinero de los contribuyentes creando ministerios vacíos de contenido, totalmente insustanciales y que solamente sirven para cumplir una función propagandística: para que ZP y su gobierno salga más en la prensa. Ahora bien, soluciones reales a los problemas de la ciudadanía… más bien pocas.



El otro día me dio por “hacer mi propio gabinete”, es decir, la estructura ministerial que yo implantaría si fuera presidente, y frente a los 17 ministerios de Zp, a mí me salen 9 :



- Interior


- Exteriores


- Defensa


- Justicia


- Fomento


- Hacienda: segregado de Economía, y encargándose de los asuntos tributarios, de la eleboración de los Presupuestos Generales del Estado y de la Deuda Pública. Es decir, sería el “tesorero del Reino”.



- Economía:
con las funciones restantes de la separación del actual Ministerio de Economía y Hacienda, tras haber segregado éste último, habría que añadirle Agricultura, Pesca, Industria, Comercio, Turismo, Energía e Innovación. Es decir, crearía un “superministerio” en el que un ministro, nombrando un secretario de estado para cada una de esas áreas funcionales, pudiera elaborar una estrategia global e integral sobre todos y cada uno de los sectores de generación de actividad económica.


- Bienestar Social: integrado por Trabajo, Asuntos sociales, Sanidad, Educación, Vivienda y Medio Ambiente. Los cuatro últimos de esta enumeración son ministerios con escasas competencias, ya sea porque han sido transferidas a las CCAA, o porque de por sí son bastante insustanciales. Por todo ello, es oportuno seguir el proceso explicado en el ministerio de economía, y que un ministro de Bienestar Social, junto con un secretario de estado en cada una de esas áreas coordine de una forma integral las prestaciones sociales que debe recibir la ciudadanía.


- Ministerio de Presidencia y Administraciones Públicas: ambos ministerios estarían unificados, pues en el fondo tienen tareas muy similares: ambos se encargan de la coordinación competencial entre las distintas administraciones, por lo que nada más eficiente que unificarlos bajo un mando único.



Como se puede observar, mi estrategia sería que hubiera pocos ministros, altamente cualificados, y con unos equipos de trabajo muy especializados, de forma que se pudieran afrontar los diferentes asuntos que preocupan a la ciudadanía de una forma integral, puesto que si algo ha quedado bien demostrado, es que a los ciudadanos nos revienta pagar impuestos para que después una pléyade de ineptos descoordinados no sea capa de afrontar ni un solo problema, aplicándose el famoso “unos por otros y la casa sin barrer”.



Aunque claro, como se puede ver, en mi gabinete no habría “chorri – ministerios”… Y es que ya se sabe que me falta talante …

martes 15 de abril de 2008

"Ikariam : Vanguardia de los Juegos de Civilizaciones"


Debo reconocer que siempre me han apasionado los “Juegos de Civilizaciones”. El poder elegir un pueblo y gestionar sus asuntos económicos, políticos, militares y diplomáticos hasta llevarlos al mayor de los éxitos o al más estrepitoso de los fracasos es una constante en los apasionados de la política, y yo no iba a ser una excepción.



Desde el surgimiento de juegos como Age o Empires, los juegos de civilizaciones han evolucionado de una manera increíble, y en este post patrocinado voy a presentarles Ikariam, que constituye la versión más evolucionada de esta categoría, pues no solo combina los elementos clásicos que tanto nos atraen de estos juegos, sino que al ser TOTALMENTE ONLINE, hace que no tengamos que instalar software en nuestro PC, y que por tanto, teniendo una simple conexión a Internet, podamos disfrutar de horas y horas de entretenimiento desde cualquier lugar. Además, otra ventaja que tiene es que es Gratuito. Solamente se necesita una dirección de email para registrarse.



Ikariam se desarrolla en la Antigüedad Clásica, en una pequeña isla del Mediterráneo, en la que tendremos que asentar y ampliar nuestra ciudad, construyendo nuevas infraestructuras, ampliando las opciones comerciales, explotando los recursos naturales etc.






El área económica del juego consiste en optimizar la gestión de esos recursos naturales anteriormente mencionados. Se trata de Madera, Vino, Mármol, Azufre y Cristal. Con éllos construiremos nuestras infraestructuras, y los podremos usar para el comercio ampliando nuestro imperio.







En dicha construcción habrá que desarrollar infraestructuras comerciales para asentar nuestro poderío económico, y por descontado, siguiendo el adagio romano de “si vis pacem, para bellum”, habrá que formar un ejército adecuado para la defensa de nuestros intereses estratégicos.







Como se puede observar, en Ikariam, los avances tecnológicos permiten avances militares que a su vez conllevan desarrollo económico y poder político, que tendremos que usar en nuestras relaciones con los “vecinos de la isla”, y con los posibles enemigos.



Complementariamente y para inexpertos en la materia, todo jugador cuenta con cuatro asesores que le aconsejarán en los diferentes asuntos para tomar así las decisiones más sabias. Aunque se trate de asesores virtuales, tengo la extraña sensación de que sabrían ofrecer mejores consejos que muchos de los recién nombrados ministros de Zapatero…






Por tanto, en un blog en el que los lectores y habituales participantes disfrutan hablando de política, y de cómo se deberían gestionar los asuntos públicos, me parece necesario destacar la posibilidad de “materializar esas ideas de gestión”, aunque sea en el mundo virtual de Ikariam, ya que además de comprobar si seríamos mejores gobernantes que ZP (algo relativamente fácil), también nos acabaremos divirtiendo con los asuntos políticos que tanto nos apasionan.