Como ejemplo gráfico, la foto de hoy, que ha sido sacada de un capítulo de Los Simpson (última temporada, aún no emitida en España), muestra perfectamente lo que quiero decir. Los nazis implantaron un sistema de adoctrinamiento en el que, desde la más tierna infancia, los niños sufrían un lavado de cerebro que les hacía renunciar a la posibilidad de un pensamiento independiente, y simplemente se apuntaban a seguir rigurosamente las doctrinas del partido.
Este método ha sido seguido por otros regímenes de ideología totalmente opuesta a la nazi. Así se puede observar cómo en
En España, en su día Franco implantó
Hoy en día se intenta implantar una asignatura denominada “educación para la ciudadanía”, que aunque no comporta el extremismo propio de las dictaduras anteriormente mencionadas, en el fondo comparte un mismo fin: adoctrinar a las nuevas generaciones, para asegurarse el poder en los años venideros. Y así, aunque el art. 27.3 CE afirma que “los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”, nos encontramos con una asignatura que trata de inculcarles a los alumnos una concretísima concepción moral, que asómbrense ustedes, concuerda al 100% con la ideología progre.
En mi opinión, el Estado debería abstenerse total y absolutamente de tratar de implantar concepciones morales mediante el uso del sistema educativo. Cada familia debe ejercer la libertad constitucionalmente reconocida para educar a sus hijos en las concepciones morales que estimen conveniente, porque si nosotros, los individuos, perdemos la capacidad para “autodeterminarnos moralmente”, no haremos otra cosa más que convertirnos en “borregos” que sigan fielmente las doctrinas del “iluminado de turno”. Frente al intervencionismo estatal del que tanto suele hacer gala la izquierda española, LIBERTAD INDIVIDUAL.



