No hay duda de que en los últimos años, un personaje tan funesto como Hugo Chávez ha acrecentado considerablemente su poder y su influencia, especialmente a escala latinoamericana. Y es que la lluvia de millones procedentes del petróleo, unidas a sus deseos de protagonismo, y a la necesidad de sustituir al afortunadamente moribundo Castro como “líder de la izquierda” latinoamericana, han hecho que este populista hay intentado extender sus tentáculos sobre el mayor número de países posibles. Así, podemos observar:
México: en un descarado intento de influir en las elecciones, mostró un apoyo a López Obrador, frente al que finalmente resultaría vencedor, Calderón. Y es que durante meses en México el tema de cada día era la ayuda económica chavista recibida por el primero, la cual le ha permitido seguir su “campaña de un gobierno paralelo”, aún después de que el Tribunal Electoral declarara su derrota. NO cabe duda de que el país azteca es un caramelo demasiado apetitoso para dejarlo escapar: es el que tiene mayor número de hispanohablantes, es parte del NAFTA, y está a las puertas de USA, lo que lo convierte en la presa ideal para golpear al “gran demonio norteamericano”.
De lo que no se ha dado cuenta Chávez es que desde que México firmó el NAFTA, y gracias a Zedillo primero, y a Fox después, este país se ha convertido en una de las economías más sólidas de Latinoamérica, junto con Chile.
Chile: otro ejemplo de que haciendo políticas sensatas, gobernantes de izquierdas, como Lagos, y ahora Bachelet, se puede conseguir un progresivo crecimiento económico, una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, y unas magníficas magnitudes macroeconómica ( ¡una deuda externa del 15% del PIB! Sus vecinos argentinos matarían por algo así). No obstante, dadas las carencias energéticas de este país andino, las tentadoras ofrendas de Petróleos de Venezuela pueden suponer una irresistible tentación, aunque dudo que un país que demoniza las dictaduras (tras la horrible experiencia pinochetista) vaya ahora a dejarse caer en el “estilo de democracia bolivariano”.
Colombia: desde hace años se sospecha que Chávez ayuda financieramente a las FARC, y también que buena parte de esos 100.000 fusiles que le compró a Rusia han ido a parar a la guerrilla colombiana. Y es que un país que bajo la mano de hierro de Uribe se ha caracterizado por una feroz lucha antiterrorista, y una alianza incondicional con
Perú: en un vomitivo ejercicio de intervencionismo en unas elecciones democráticas, llegó a decir que si ganaba Alán García, Venezuela rompería relaciones diplomáticas con Perú, llegando a calificar a García de “embustero, ladrón, irresponsable y demagogo”. ¿Se puede ser más impresentable? Los peruanos creyeron que debían tener la posibilidad de elegir a sus gobernantes en plena libertad, y sin amenazas solapadas de este bufón con tintes autoritarios, por lo que votaron abrumadoramente a García ( y tiene mérito la cosa, porque se trata de un político que demostró su incapacidad absoluta para dirigir un país cuando ocupó la presidencia en los años 80). Perú es hoy uno de los “países que resisten la tentación”, pero siempre pesa sobre el mismo la amenaza de los cantos de sirena chapistas. Muestra reciente de lo anterior es que tras el terremoto que acaba de asolar Perú, han aparecido miles de latas de atún de la "solidaridad venezolana", y casualmente tienen las caritas de Chávez, y de su protegido peruano, Humala. Esa manera de hacer populismo y aprovecharse de las tragedias ajenas para ganar popularidad es.... ¿Vomitivo verdad?
Ecuador: aupando al candidato Correa a la presidencia, Chávez se ha asegurado otro fiel lacayo que ejecute sus políticas antiamericanas en la región. Así, un país caracterizado por una inestabilidad política descomunal, y por una nefasta gestión económica continuada, en su día tuvo que adoptar el dólar norteamericano como divisa, para solidificar algunos de los pilares básicos de su economía. Pues bien, el señor Correa ha criticado duramente esta medida, aunque por el momento no le queda más remedio que aguantarse. No obstante, ya ha manifestado su alianza con Chávez poniendo a su país a las puertas del ALBA, y haciendo gestos antiamericanos (recientemente ha afirmado que no renovará el acuerdo para que USA mantenga una base aérea utilizada en la lucha contra el narcotráfico internacional). ¿Acaso no se da cuenta de que Ecuador necesita estabilidad, en lugar de embarcarse en la aventura onírica de un populista megalómano?
Bolivia: es el gran aliado de Chávez, junto a Fidel. Evo Morales ha pasado de ser un populista líder opositor, a un pésimo gestor del país. Y es que es muy fácil realizar ceremonias indígenas, y poner de moda su famoso jersey entre los progres del mundo, pero a un gobernante se le debe exigir buena gestión, que hasta ahora brilla por su ausencia en Bolivia. Siguiendo los tintes chapistas, se ha embarcado en una reforma constitucional no exenta de polémica, que solamente puede llevar al país a un régimen de mayor déficit democrático, y por descontado, a un batacazo económico sin precedentes ( y eso en un país con uno de los PIB más bajos de Latinoamérica, ya es decir).
Como se puede observar, el presidente venezolano trata de convertirse en el “nuevo líder continental”, y su maquiavélica política exterior basada en “comprar voluntades a base de petrodólares” le ha dado buenos resultados. Y es que es fácil aceptar ese caramelo (aunque esté envenenado), pues si algo caracteriza a Latinoamérica, es una clase dirigente nefasta, especializada en hacer mucho populismo, y una pésima gestión de la res pública. Ante este panorama, tiene cierta “lógica” el auge de personajes como Chávez, aunque a largo plazo las consecuencias pueden ser funestas. ¿Alguien se atrevería a especular cómo quedarían esos “países aliados de Chávez” si el grifo de petrodólares se cierra súbitamente? ¡Venga, se admiten opiniones al respecto!











