Recientemente se ha publicado una encuesta en la que se califica al cine español de MEDIOCRE. Personalmente creo que este adjetivo es muy generoso, porque la palabra que mejor lo definiría es BASURA. Y no, no estoy siendo duro, o crítico, sino simplemente realista.
Veamos, el cine español es un negocio montado para que un determinado grupito de personas que se autodenominan “intelectuales y artistas representantes del mundo de la cultura” pueda vivir a costa de las subvenciones que pagamos todos, realizando sus personalísimas obras cinematográficas, que tienen como denominador común, el no interesar a nadie.
Se supone que la gente, va al cine y paga su entrada para divertirse viendo una película que les entretenga, que se les cuente una buena historia, y que les proporcione un buen tiempo de esparcimiento. Pero cuando alguien va a ver una película española… ¿realmente acaban cumpliéndose alguna de las premisas anteriores?
¡PUES NO! Lo que generalmente se encuentra el espectador es una historia aburridísima, generalmente de temática única (lo mucho que sufrieron los progres con Franco), mal contada, densa y aburrida, con escaso nivel interpretativo y técnico. Vamos, una obra que rezuma mediocridad y que siempre acaba produciendo la misma inexorable sensación a la salida de la sala: ¡qué manera de desperdiciar mi tiempo y mi dinero!
Y como medio para justificarse, además tenemos que aguantar a esos “artistas” diciendo que éllos producen “películas de calidad” frente al cine americano, que es solamente comercial. ¿A que suena a patética excusa para tratar de perpetuar un status quo que les permite vivir del cuento a cargo de los Presupuestos Generales del Estado?
Analizando económicamente el cine español, llegamos a la conclusión de que para nada es rentable, principalmente porque no consigue que los espectadores acudan a ver sus producciones. Y si “sobrevive” es PARASITANDO: por una parte las “obras” reciben una subvención al proyecto en su fase previa. Posteriormente reciben subvenciones según la taquilla que realicen, y por último reciben el dinero que se ven obligados a invertir, tanto las televisiones privadas, como las salas de cine, que están obligadas a reservar a cine nacional una cuota proporcional de su cartelera.
Es decir, observamos cómo un sector totalmente diferente como es
Y ahora surge la pregunta: ¿Y TODO ESTO PARA QUÉ? Pues para que unos cuentos señores puedan vivir como “principitos burgueses”, pero jugando a ser “proletarios”. Así tenemos a muchos progres que se autodenominan representantes de la “clase trabajadora” mientras visten modelos de alta costura, conducen coches de gama alta, y viven en barrios de lujo (y no precisamente en soluciones habitacionales de
A cambio de mantener esta situación, este “colectivo” se presta a apoyar incondicionalmente a las opciones políticas que les mantienen o amplían sus privilegios (véase la reciente Ley del Cine), y por supuesto, sirven como fuerza de choque contra los partidos políticos que no “concuerdan con la secta”: así tenemos “conspiraciones de golpes de Estado almodovarianas”, o en el mejor de los casos, una absoluta falta de ecuanimidad a la hora de juzgar y denunciar problemas sociales.
Quiero recordar en la campaña de acoso y derribo contra el PP, los “intelectuales y artistas” hicieron su famosa serie de minidocumentales “Hay Motivo” en los que se denunciaban distintos problemas sociales, entre éllos la vivienda. Bien, a día de hoy la vivienda se ha seguido encareciendo, y el “mágico gobierno que lo iba a solucionar todo, porque la vivienda digna es un derecho constitucional y un privilegio para los ricos”, lo único que ha hecho es crear un ministerio que no sirve para nada, y proponer que debemos conformarnos con vivir en las anteriormente mencionadas “soluciones habitacionales”. ¿Dónde esta la denuncia social por parte de esos “intelectuales” frente a esta realidad social?... El silencio y el mirar para otro lado es lo único que han podido ofrecernos… ¿Habrían hecho lo mismo si esta espeluznante propuesta la llega a hacer una ministra del PP? Seguro que no… Porque como he dicho antes, lo único que les importa es mantener su “vida alegre” a costa de nuestros impuestos.
Bien señores cineastas, si ustedes se preguntan por qué los españoles, especialmente los jóvenes consideramos sus películas mediocres, y preferimos pagar una entrada para ver una película americana antes de ser invitados al estreno de alguna de sus producciones, la respuesta es evidente: PORQUE ESTAMOS HARTOS DE AGUANTAR BODRIOS INSOPORTABLES SOBRE
Puede que consigan mantener esta situación unos cuantos años más (mientras dure “el talante y sus acólitos"), pero como joven les tengo que decir, “el futuro es nuestro, y ni ustedes ni sus películas forman parte de él”.



