10 de agosto de 2008

"Beijing 2008: Juegos Olímpicos, Derechos Humanos e Intereses Económicos"





No cabe la más mínima duda de que la mayoría de países han decidido mirar a otro lado ante las vulneraciones de Derechos Humanos que se cometen en China, y asistir a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 como si no pasara nada, por el simple y vergonzoso hecho de que negarse a hacerlo implicaría un castigo económico por parte de China, y sus 1300 millones de potenciales consumidores. He encontrado este ilustrativo artículo de Edward Friedman al respecto, y verdaderamente lo considero una fiel descripción de la realidad:




“En vísperas de los Juegos Olímpicos de Beijing, muchos activistas y observadores de derechos humanos siguen esperando que el apoyo del Partido Comunista de China a regímenes odiosos, como, por ejemplo, los de Birmania y del Sudán, y su opresión de los budistas tibetanos, los musulmanes uigures y los espiritistas de Falun Gong induzcan a los jefes de Estado democráticos a boicotear los Juegos o a los atletas y los espectadores a manifestarse en nombre de las víctimas. Lo dudo. Es probable que las únicas manifestaciones sean las de celebración del gran número de medallas de oro obtenidas por China.




Nadie debe subestimar la voluntad y las capacidades de China, en particular cuando centra su mente colectiva en un objetivo. China es una superpotencia naciente que ha amasado las mayores reservas de divisas extranjeras del mundo. Ningún gobierno importante se arriesgará a arrostrar represalias insultando al régimen chino con un boicot o una protesta pública. De hecho, Francia ya ha enviado representantes a Beijing para disculparse por apoyar al Dalai Lama y por las protestas que hubo durante el relevo de la antorcha olímpica en París.




De Seúl a San Francisco, pasando por Sidney, los ciudadanos de las democracias se sintieron irritados al ver que visitantes chinos intimidaban para que guardaran silencio a tibetanos indefensos que pedían derechos mínimos en nombre de sus hermanos en la autoritaria China, pero la realidad es que el régimen chino ha neutralizado en gran medida el movimiento internacional en pro de los derechos humanos. A raíz del terremoto de Sichuan, las críticas a China resultarán aún más atenuadas.




En 1997, Dinamarca, nación cuya población ha demostrado su compromiso con los derechos humanos, pidió a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra que examinara la larga ejecutoria de violaciones del PC chino. China respondió anulando una misión comercial danesa. Francia entendió el mensaje y los franceses no tardaron en dejar de promover resoluciones relativas a los derechos humanos en China. Después los franceses fueron recompensados con una serie de contratos lucrativos en China.




Sin embargo, los Estados Unidos persistieron y China convenció a sus aliados para que votaran a favor de la expulsión de ese país de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Aunque China es el campeón mundial de la aplicación de la pena capital y del encarcelamiento de activistas, su ejecutoria en materia de derechos humanos ha dejado de ser objeto de un riguroso examen internacional.




Aunque China pregona que concede su ayuda e inversión en África sin exigir nada a cambio, los gobiernos que las aceptan corresponden a China con recursos naturales y capital político. Anulan las relaciones oficiales con Taiwán. Votan para proteger a China de las investigaciones sobre los derechos humanos. Acceden a no defender al Dalai Lama, al budismo tibetano y a las víctimas tibetanas en China. Muchas naciones africanas envían un gran porcentaje de su PIB a China todos los años.




Los europeos consideran que el dinero chino en África está socavando las medidas internacionales para fomentar la gestión idónea de los asuntos públicos y les preocupa que se utilicen los fondos chinos para apuntalar a regímenes autoritarios y corruptos. Desde luego, China tiene mucha liquidez, formula sus peticiones con claridad y hace pocas preguntas y la combinación de esas políticas con su peso económico le ha granjeado seguidores.




Pero algunas voces audaces se han hecho oír. El premio Nobel de Sudáfrica, el obispo Desmond Tutu, ha hablado con toda claridad en pro de los derechos tibetanos y recientemente sindicalistas sudafricanos se negaron a desembarcar armas chinas destinadas al régimen de Robert Mugabe en Zimbabwe. El Gobierno de Corea del Sur expresó su desagrado por el modo como visitantes chinos atacaron a manifestantes pacíficos en pro de los derechos humanos cuando la antorcha olímpica pasó por ese país.




Naturalmente, a raíz de la protesta mundial, China ha cedido un poco en relación con el Tíbet y funcionarios chinos se han reunido con representantes del Dalai Lama, pero, como ocurrió con los manifestantes tibetanos en marzo de este año, quien en los Juegos Olímpicos intente llamar la atención sobre la ejecutoria del régimen en materia de derechos humanos recibirá una respuesta rotunda. El gobierno ha reforzado su sistema de seguridad y ha instalado un sistema ubicuo de cámaras de vigilancia. Se están denegando los visados a todos cuantos han actuado en nombre de los derechos humanos, con el consiguiente resultado no deseado de perjudicar el comercio internacional en China.




Pero la prioridad de China no es solo la de perpetuar el crecimiento económico, sino la de fomentar el crecimiento sin dejar de proteger su monopolio del poder. El régimen está decidido a demostrar al mundo que China, que vuelve a ser una potencia mundial, puede hacer una escenificación espectacular y que se oiga su voz.




De modo que el mensaje de los Juegos Olímpico es el de que el sistema político de China no sólo gestiona diestramente los asuntos internacionales, sino que, además, se debe considerar la “vía china” superior incluso a los sistemas democráticos. Las implacables medidas adoptadas por el PC chino propiciarán sin duda un crecimiento económico continuo, garantizarán la estabilidad política y le granjearán un importante apoyo a escala mundial.




Pero el régimen ha pasado por alto un detalle decisivo en su incesante marcha hacia unos Juegos Olímpicos “logrados”. En realidad, interesa a China llegar a un acuerdo con el Dalai Lama y empezar a cerrar la brecha entre los chinos han y los tibetanos. Con ello no sólo contribuiría a desactivar la disensión en el Tíbet, sino que, además, daría un lustre auténtico a su posición mundial de China y una señal de la adopción madura de decisiones que caracteríza a una verdadera “gran potencia”.




8 comentarios:

Jose dijo...

El moderador no se ha dado cuenta que mi post
en la carrera por el triunfo de meta, se ha despistado,
por lo que debía de haber sido en el en este izado, para, a la medalla ser nominado


P/D: al Sr. Adamantio le voy ha
tener que envolver en
amianto, para que vuelva a
suceder para eso es el
moderador y tambien
corregidor

Un saludo de Rasputín

Duende Crítico dijo...

Un análisis muy interesante, la verdad.

El problema que encontramos con China es su gran potencial económico y humano. Un país con más de 1.000 millones de habitantes está llamado a ser la gran portencia por el gran capital humano que posee. Si a esto le sumamos la cuidadosa estrategia seguida estos años y la sumisión de un pueblo que prefiere bienestar a libertad, pues nos econtramos con un sistema bien asentado que es muy difícil de derribar.

El opio ha hecho así efecto entre la poblaciónm los intereses económicos callan a los países democráticos y las protestas de muchos sólo se centran en el Tibet dejando a un lado la necesidad de la potenciación de los DD.HH. en el país asiático.

Un saludo.

PD: por cierto, he vuelto por el blog así que espero una visita tuya ;)

Ana dijo...

Muy interesante artículo. Este tipo de cosas son de las que uno se olvida con tanta faramalla.

No quiero ser pesimista, pero no creo que China cambié su decisión respecto al Tibet, y ahora menos, después de todo el reconocimiento recibido, no sólo por los Juegos Olímpicos en sí, sino por la cara que le está poniendo al mundo: La gran naciente China!!!!

Saludos!

Ana dijo...

Muy interesante artículo. Este tipo de cosas son de las que uno se olvida con tanta faramalla.

No quiero ser pesimista, pero no creo que China cambié su decisión respecto al Tibet, y ahora menos, después de todo el reconocimiento recibido, no sólo por los Juegos Olímpicos en sí, sino por la cara que le está poniendo al mundo: La gran naciente China!!!!

Saludos!

Adamantio dijo...

Rasputín, no sé excatamente lo que ha ocurrido, pero garantizo que no ha sido premeditado. En su día se me extravió también un mensaje, pero después se "recupero solo"... En fin, blogger tiene sus cosillas.

Duende, yo no creo que China se democratice... La gente piensa que la libertad económica dará con libertad política, pero es que el PCC ha diseñado su sistema para no soltar el poder.

Ana, estoy totalmente de acuerdo respecto a Tibet: no lo soltarán ni en un millón de años.

Jose dijo...

Estimado caballero y cuasi amigo virtual aunque,puede que en la lejanía de el tiempo se den las
condiciones para ser real

Nos conocemos de hace bastante tiempo cuando,paseábamos por un abismo bastante visceral el de J.P.A

Por lo que tuvimos la ocasión de dejar traslucir nuestro valores y respetos por la libertad la fe
creencias y gustos políticos

Así que no te disculpes,a mi me tienes que perdonar,pues algunas veces incordio un poquito gastando alguna broma

Un saludo de Rasputin

Jose dijo...

Me troncho me parto me desternillo
viendo por la playa a muchos bailándole el ombligo, y no digamos más la sandia que tiene que soportar
corriendo jadeando babeando parece que
en cualquier momento pueden salir rodando

cuando se meten en el mar lo mejor, te debes de retirar
pue lo más parecido a sutnami
te puede pasar

Al mismo bar la suerte tengo
de estos deportistas encontrar

y como triunfan los condenados
comiendose una tanda de pescados
ahogandolos con un exclente rosado

mientras pobre de mi solo un martini me quieren servir

Un saludo de Rasputín

Adamantio dijo...

La verdad, nunca creí que en mi blog habría cabida para la poesía (soy un negado para ese arte) por lo que agradezco ese toquecillo lírico a la actualidad que le das Rasputín.

Ideas Libérrimas - 2008 -