27 de septiembre de 2008

"Primer Debate Obama - McCain: Análisis, Conclusiones y Explicación"




Ayer se produjo el Primer Debate de las Elecciones de 2008 en USA (va a haber otros tres), enfrentándose Obama y McCain. Tras haber prestado una absoluta atención al mismo, la conclusión a la que llego es que hubo un empate entre ambos candidatos. Ninguno de los dos llegó a aplastar al otro, y buena prueba de ello es que los integrantes de ambas campañas se han atribuido la victoria.




El debate tuvo tres partes.



- La primera, de 39 minutos, se centró en la Economía.



· Fue allí donde Obama, paradójicamente, mostró más nerviosismo. Con la primera pregunta de Lehrer —"¿cuál es su posición con respecto al plan de recuperación financiera?"— el senador por Illinois se perdió con un plan de cuatro puntos que apenas tuvo tiempo de explicar en los dos minutos de su intervención. Su postura se centraba más en acusar la administración realizada por Bush, y en afirmar que aumentaría el gasto social, y que haría una rebaja fiscal a la clase media.




· McCain, por su parte, eludió los detalles, pues salta a la vista que la economía no es su fuerte. En vez de eso, el candidato republicano arremetió contra su bestia negra favorita: el gasto público. El senador por Arizona llegó a pedir que consideremos una congelación del gasto público. Sus propuestas de revisar los gastos de todos y cada uno de los organismos y agencias estatales, y de implantar por ley los “contratos con coste imitado” (hasta ahora se suelen firmar por un determinado coste, pero sufren múltiples revisiones que disparan el gasto) pueden ser una buena idea, especialmente para una sociedad que se ve obligada a apretarse el cinturón, y que consideraría aberrante que mientras éllos sufren, el Estado despilfarre.



Sin embargo, la conclusión económica es que ambos candidatos están muy verdes. ¡Flojísimos!




- Pasando a continuación a la Política Exterior:



Obama sólo se empezó a mostrar más seguro de sí mismo a partir del minuto 40, cuando el debate giró hacia la política exterior. Ahí cabria pensar que los papeles se iban a invertir, y que, mientras McCain —que acumula una inmensa experiencia en ese terreno— se encentraría en los detalles, Obama tiraría de generalidades.




En realidad, el senador demócrata insistió en discutir con McCain al mismo nivel, lo que, dada la diferencia de currículum entre uno y otro, acaso no fuera la mejor estrategia. Obama, se centró en un bonito discurso cargado de buenas intenciones sobre el diálogo, incluyendo líderes tan discutibles como el presidente iraní.




Ahí McCain le ganó porque mostró algo que los americanos adoran: principios morales. Frente a un Obama dispuesto a hablar con esos líderes impresentables “SIN CONDICIONES”, McCain dijo clarísimamente que no se sentaría a hablar con un presidente que había afirmado que “quería borrar a Israel del mapa”.




Esto, que pudiera pasar desapercibido para un europeo, es trascendental para un americano, considerando la gran influencia de la comunidad judía en USA, especialmente a través de su lobby, el AIPAC. McCain fue rotundo respecto a negociar con esos lidercillos, y Obama se mostró mucho más “propicio al diálogo”, aunque a los ojos de los americanos, eso represente una muestra de debilidad, pues en la mentalidad yankee, sentarse de igual a igual con un líder que propicia el genocidio, es legitimarlo.




Obama trató de escaparse después diciendo que antes de sentarse a nivel presidencial, habría contactos a niveles más bajos… Pero era demasiado tarde. Un presidente norteamericano debe mostrar un liderazgo moral, que sus ciudadanos verían evaporarse si ven a su presidente sentándose de igual a igual con Ahmadineyad.




Otro de los temas a tratar fue Rusia. En este caso ambos fueron bastante concordes en sus posiciones, pero McCAin demostró mayor conocimiento del tema. Por una parte relacionó Georgia con la construcción de gasoductos, y la necesidad rusa de mantener su dominio sobre la energía. Por otra, supo relacionarlo específicamente con el intento ruso de recuperar su área de influencia. Obama más o menos dijo lo mismo, pero a un nivel más genérico, lo que acabó dando la impresión de que McCain se sabía manejar mucho mejor en temas internacionales, y que era capaz de tener una visión estratégica superior en temas de política exterior.




- Por último, Seguridad Nacional, que estuvo íntimamente relacionada con lo anterior, pues Irak apareció una y otra vez.



Obama se centró en atacar la intervención en Irak una y otra vez. Lamentándose continuamente por haber mandado allí el ejército. Mientras McCain, en su primera andanada le respondió que un presidente debería preocuparse de saber administrar Irak a día de hoy, en lugar de lamentarse: pragmatismo puro.




Obama insistió en la necesidad de retirarse cuanto antes, en un plazo de 16 meses, y de centrarse en Afganistán. Aunque esto agradaría a buena parte del electorado que está harto de la guerra, McCain le respondió con un argumento cargado de patriotismo. Le dijo que una vez iniciada la guerra, lo que falló, fue la estrategia para desarrollarla, y que desde el nombramiento de Petraeus, USA estaba ganando la guerra en Irak, y que por tanto sería un error retirarse precipitadamente, ya que eso podría generar una contraofensiva de los radicales que hiciera Irak irrecuperable. Y para rematar el patriotismo, añadió “que no quería ver a los soldados norteamericanos volver a casa derrotados, después del enorme sacrificio que se había hecho en Irak”.




Sin duda, McCain supo sacarle ventaja a un tema que en teoría le iba a erosionar. Y además supo relacionar esa mención a los soldados victoriosos con varios llamamientos a los Veteranos, asegurándoles que él se ocuparía de proporcionarles en trato adecuado. Esto vuelve a ser importantísimo, porque los veteranos constituyen un colectivo de varios millones de personas, que pueden inclinar la balanza en estados dudosos.




Analizando globalmente el debate, insisto a que estuvo igualadísimo a nivel de contenido, aunque debo reconocer que McCain ganó en proximidad al público. Frente al estilo de profesor universitario de Obama, McCain supo mostrarse más cercano, y sobre todo supo hacer valer su experiencia y mayor conocimiento sobre temas que muestran liderazgo: relaciones exteriores, dirección militar, y el mítico hecho de saber representar al comandante en jefe de USA como un héroe de guerra.




Todos sabemos que el liderazgo es algo subjetivo, y ahí, por ejemplo, el lenguaje gestual de McCain fue mucho más efectivo que el de Obama. El candidato republicano se mostró siempre seguro de sí mismo, sin titubear ni un solo momento, y sin mirar a Obama, sino tan sólo a la audiencia, a la cámara o al moderador, el veterano periodista de la televisión pública (PBS) Jim Lehrer.




Frente a esa actitud, Obama respondió con una cascada de titubeos, de interrupciones y sin dejar de dirigirse a un McCain que no se rebajó en ningún momento a devolverle la mirada. El republicano fue capaz de esquivar completamente algunas de las preguntas de Lehrer sin que Obama, que mostró en varias ocasiones una increíble tendencia a perderse en detalles técnicos totalmente accesorios en un debate de estas características, fuera capaz de replicarle o de recordarle que simplemente estaba escurriendo el bulto.




Por último, la ANÉCDOTA: Obama acusó a McCain de no haber dicho explícitamente si se reuniría con el presidente español o no (lo que sin duda puede suponer una alegría para cierto sector de la sociedad española), a lo que el senador de Arizona respondió que “él esperaría a ser presidente para determinar la agencia de reuniones presidenciales” (haciendo una clara distinción entre aquellos líderes con los que no se reuniría bajo ningún concepto por suponer una inmoralidad, como el presidente iraní Ahmadineyad, de aquellos otros a los que habría que considerar a título individual para decidir si le interesaba una reunión o no).




Ahora bien, nadie parece haberse fijado en que NINGUNO de los dos llegó a decir el nombre del presidente español, lo que contrasta bastante, pues ambos pronunciaron los nombres de presidentes de Irán, Venezuela, Cuba, Georgia, y Ucrania (en este caso, también mencionaron explícitamente al líder de la oposición). Sin embargo, el nombre de Zapatero no fue pronunciado en el debate presidencial, lo que vuelve a poner de manifiesto la intrascendencia internacional de ZP.




4 comentarios:

Butzer dijo...

Vaya,. pues aquí se sigue de celebraciones por haber pronunciado el nombre de España....

Adamantio dijo...

La gente no tiene buen gusto televisivo

Adamantio dijo...

Por eso se conforman con una mención en un programa yankee... jeje

Julio César Fernández dijo...

Creo que más alla de ver quien gano o quien perdió lo que se vio es una marcada diferencia generacional entre ambos y de algún modo se vio reflejado después en las urnas.Este debate igual no decidio nada.

Ideas Libérrimas - 2008 -